domingo, 10 de enero de 2021

 Crónicas del antropoceno. 

AGUA  

PEPSI  

PLÁTANOS 

PASTA DENTIFRICA 

COMIDA PARA GATOS  

UN CUADERNO. 

Que rollo, donde voy a comprar todo esto 

Se puede ir a Ferrol de compras? Llamo al teléfono habilitado para saberlo. Donde vive usted? Yo en Neda. No , no , de ninguna manera. Joder esto de la pandemia va a acabar con mi paciencia. 

Bueno en fin. 

En los inicios del antropoceno, los únicos protagonistas de la historia eran los hombres y las mujeres, que con su interacción, crearon familias, más adelante pueblos y por último naciones, esa colaboración, entre hombres y mujeres, creó el mundo, el mundo tal y como lo conocemos, el mundo de hombres y mujeres libres. 

Este es un mundo material, con cosas, hogares, fuegos, hierro, tierra , cosechas, ese hombre primitivo podía hacer cálculos, cosechar y recolectar. 

Pero también existe un mundo inmaterial, donde las hadas, crean seres bellos, seres de luz, donde el Hada Madrina, Generosa, teje los rayos del sol de los que hace las almas de seres humanos,con esas trenzas de luz también pueden  hacer hadas, gnomos, dragones o seres que solo habitan en tu imaginación y en las leyendas. 

Un triste día, mucho antes de esta pandemía, yo trabajaba en el bingo en Coruña. Antes de entrar a trabajar, sentado en el Cantón ensimismado en mis negros pensamientos, vi pasar a una mujer, con barriguito, estaba gravida, preñada. De su cara emanaba una luz , una sonrisa de felicidad, amor, algo tan especial que la única interpretación que yo le  a su rostro, era  esperanza, esperanza de engendrar a un nuevo ser, un ser humano capaz de abarcar lo material e inmaterial.  

En lo inmaterial su único cemento sería el Amor, ya que las almas, no ven, no sienten, no tienen ni frio ni calor. Lo material sería la carne el ayer y el hoy la lejanía, el espacio, el sufrimiento la paz, la empatía, la comprensión. 

Esa mujer lejos de estar intimidada o amedrentada, estaba enormemente feliz de ser una mujer, de amar, y de traer al mundo un nuevo ser. 

La vida lejos de ser un tiempo feliz, nos depara dolor, sufrimiento, calor, frio, amor, desengaño, porque juntamos lo material y lo inmaterial, las almas no tienen frio no sufren, pero nosotros los humanos somos seres vivos y necesitamos todo eso para madurar y llegar al fin de nuestra existencia. 

Bueno ese triste día, para mi, en el que vi a esa mujer feliz y enamorada, para ella fue un día especial, su ginecológo le anunció, “son gemelas”. 

Dios te bendiga, mama.  

lunes, 4 de enero de 2021

El Cepillo de Dientes


 Pi, pi, pi, pi, sonaba el despertador, eran las seis de la mañana de un lunes cualquiera, María José estaba a mi lado y ni ella ni yo nos teníamos porque levantar de la cama, aquellas carreras para hacer el desayuno, hervir la leche, hacer café, comer unas tostadas con algo de mantequilla. El bus pasa a las siete menos veinte, ver subir a la misma gente todos los días en las mismas paradas, me acuerdo de una rubia espectacular que subía en el Ponto, un poco más adelante el que se ponía hablar con el conductor. 

Nada de esto era posible, nos prohibieron trabajar o mejor dicho, nos prohibieron ir al trabajo, corría el año 2020 y en el mundo no se hablaba de otra cosa, la pandemia el coronavirus, el covid 19. 

A cambio de no levantarme tenía que teletrabajar osea encender el ordenador hacer las altas y bajas, los partes de accidente, controlar a los agentes, todo desde mi ordenador personal. Mis hijos Alejandro, Luis y Juana no iban al colegio, tenían tele tareas, tele juegos y tele bromas, las víctimas su madre y yo. María José intentaba que hubiera cierta normalidad, comer a las horas, quitarse el pijama, ver la tele y jugar a ciertas horas, algo realmente muy difícil y agotador. 

Todos los días procurábamos salir a aplaudir a las ocho, no se sabía exactamente porque y para que, pero era una rutina más. 

Después la cena, ver un poco la tele y los peques a la cama. 

María y yo nos dejábamos estar y a eso de las doce o una de la madrugada nos metíamos en cama. 

Bueno pues este lunes no nos venía el sueño, habíamos discutido por no sé qué chorrada y la ansiedad se apoderaba de nosotros. Entonces se me ocurrió hacer un juego, un juego de adivinanzas. 

Oye María ¿Qué es esa cosa que te metes en la boca cada noche? 

¿A qué te refieres? 

Esa cosa dura y blanca que vibra en tu boca. 

No seas cerdo tío. 

No, mira puede ser de distintos colores, tamaños y grosores, pero tú siempre te metes el mismo. 

¿De qué vas? Contestó María. 

A ti te gusta untarlo con una crema de color verde que sabe a menta. 

¿No te das cuenta de lo que es? 

Pues no. 

El cepillo de dientes, tonta.