Hoy 24 de
noviembre, acabé la lectura de “Habitaciones Cerradas”, ahora estoy en un
pequeño periodo de reflexión, donde echo mano de mis recuerdos más cercanos
para que esta lectura me sirva como aprendizaje, y para mejorarme a mí mismo.
Llegando
este último sábado por la mañana a la estación de autobuses de Lugo eran
alrededor de las diez, me dirigí a la taquilla, que estaba cerrada, para preguntar a qué hora salía el autobús
para Ferrol, me dijeron que a la una, en la zona de información de la estación,
disponía de cerca de tres horas para desperdiciar por Lugo-
Me fui a dar
un paseo por el centro de Lugo, y recalé en una Plaza enorme que ya conocía del
día anterior, pues allí estaba el Circulo, donde había asistido a un concierto. Encontré una cafetería muy acogedora y silenciosa, con paredes de color claro y
con citas en latín, temperatura de lo más agradable, el único pero que le
pondría es que no estaba muy bien iluminada, me coloqué debajo de una lámpara y
acompañado de un excelente café solo un agua y un pequeño bocadillo, me dispuse
a pasar esas tres horas, por supuesto prestando atención al libro que traía en
la bolsa que no era otro que el de Care Santos “Habitaciones Cerradas”.
Creo que fue
ahí, donde empezó a tener sentido la historia, donde me di cuenta que esta
historia era el retrato psicológico de Amadeo Lax, el centro de atención de su
familia y de todo el relato, y la construcción de esa personalidad, desde su
más tierna infancia hasta su muerte. Una personalidad creada por su madre
nutritiva, Conchita, su madre biológica María del Roser y su padre distante
Rodolfo.
Construyeron
entre todos. la personalidad de un chantajista emocional, un niño rico, que
además de fortuna tenía el talento de pintar bien.
Todos los
personajes del libro están a su servicio. Amadeo Lax tiene una personalidad
tóxica, lleno de resentimiento hacia su hermano, por ser mejor que él, y
emocionalmente inestable.
Ya en la
estación de autobuses, me metí en la cafetería, porque el día estaba muy
desapacible, y me tomé otro café, entonces me fije en una madre con su hijo,
que jugaban con unos cromos de futbol, en la mesa de enfrente, y me pregunté
qué señales se deberían de tener en cuenta para que lo que hoy es un niño mimado,
mañana sea un hombre capaz de amar a su esposa y a sus hijos y sobre todo sea
capaz de ser feliz.
Algo
realmente difícil
Ayer, estando
en el dentista, eché mano del suplemento dominical, y me llamó la atención esta
noticia.
SUE KLEBOLD
“MI HIJO, ESE
MONSTRUO…..”
Ocurrió hace
17 años en Columbia (Colorado), Armados hasta los dientes, dos adolescentes
entraron en un instituto y asesinaron a 13 personas, los chicos se suicidaron,
pero sus padres han vivido marcados por aquel horror.
Sue Klebold,
la madre de Dylan ha decidido hablar de todo ello en un libro,
Dylan estoy
seguro que fue un niño amado por sus padres, no le falto de nada en cambio dice
su madre que mató a sus compañeros porque quería morir.
Relatos como
el de Care Santos, o historias reales que suceden todos los días a nuestro
alrededor, nos debería hacer reflexionar
sobre lo que no hacemos bien, e intentar mejorar nosotros y los que nos rodean,
en realidad no sé muy bien cómo, a lo mejor siendo más valientes, y sobre todo
haciendo a nuestra sociedad más responsable.


