jueves, 28 de enero de 2016

Dublineses James Joyce

En nuestra próxima lectura nos vamos a Irlanda, más concretamente a Dublin, lugar en el que esta ambientado este compendio de relatos, segunda obra del autor de "Ulises"..
James Joyce (Irlanda, 1882-1941) está considerado uno de los representantes más destacados del llamado modernismo anglosajón. En «Dublineses»,escrita a la edad de 32 años, Joyce realiza un importante ejercicio de observación de la gente de su ciudad. Él, que pasó la mayor parte de su vida adulta fuera de Irlanda, se toma muy en serio su deseo de recrear la vida y costumbres de la capital.

El autor irlandés ambienta su historia en los meses previos a la independencia de la católica Irlanda respecto al protestante Reino Unido. Joyce, que decía sentirse «asfixiado por el catolicismo», aseguró que su intención era «escribir un capítulo de la historia moral de mi país, y escogí Dublín para escenificarla porque esa ciudad me parecía el centro de la parálisis». James Joyce alude en más de una ocasión a ese concepto de la parálisis. Se refería a una especie de bloqueo cultural, mental y social que, según él, aquejaba a su ciudad por el «sometimiento» al Imperio Británico y la Iglesia Católica.

Un mensaje «oculto» en «Las hermanas»

Un profesor de Historia y Literatura de la Universidad de Harvard aseguró que el célebre autor irlandés perdió la vista por culpa de la sífilis. El docente, de nombre Kevin Birmingham, se basó en algunos fragmentos de sus obras que, según su criterio, reflejan fases de esta enfermedad. Birmingham puso como ejemplo un párrafo del relato «Las hermanas», el primero de los quince de «Dublineses»:
¡Pero el pobre James, que Dios lo tenga en su Gloria, se puso tan nervioso!
–¿Y qué fue eso? –dijo mi tía–. Yo oí algo de...
Eliza asintió.
–Eso lo afectó, mentalmente –dijo–. Después de aquello empezó a descontrolarse, hablando solo y vagando por ahí como un alma en pena (…) ¿Y qué le parece, que estaba allí, sentado solo en la oscuridad del confesionario, bien despierto y así como riéndose bajito él solo?

lunes, 11 de enero de 2016

HOMBRES BUENOS

Nuestra póxima lectura, HOMBRES BUENOS de Arturo Perez Reverte @PReverteNews (si lo quereís seguir por Twitter)

Resumen

HOMBRES BUENOSA finales del siglo XVIII, cuando dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, recibieron de sus compañeros el encargo de viajar a París para conseguir de forma casi clandestina los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D'Alembert y Diderot, que estaba prohibida en España, nadie podía sospechar que los dos académicos iban a enfrentarse a una peligrosa sucesión de intrigas, a un viaje de incertidumbres y sobresaltos que los llevaría, por caminos infestados de bandoleros e incómodas ventas y posadas, desde el Madrid ilustrado de Carlos III al París de los cafés, los salones, las tertulias filosóficas, la vida libertina y las agitaciones políticas en vísperas de la Revolución francesa. Basada en hechos y personajes reales, documentada con extremo rigor, conmovedora y fascinante en cada página, Hombres buenos narra la heroica aventura de quienes, orientados por las luces de la Razón, quisieron cambiar el mundo con libros cuando el futuro arrinconaba las viejas ideas y el ansia de libertad hacía tambalearse tronos y mundos establecidos. 

lunes, 4 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos

En mi infancia, o mejor. Cuando era pequeño, no existía Santa Claus, nosotros los peques recibíamos los regalos de S.M. Los Reyes Magos.
Para ello debíamos escribir una carta donde poníamos primero, lo bien que nos habíamos portado ese año, lo buenos y obedientes que habíamos sido por lo tanto merecedores de esa enorme lista de regalos que en aquel entonces solían ser pistolas de petardos, sombreros de cow-boy, balones, mecanos, excalestric, cinexin. etc. etc.
Por desgracia nunca llegaba nada, y mi madre me decia que como iban tan cargados no les daba tiempo a llegar a todos los sitios, por lo que, a  los que viviamos lejos nunca nos llegaban los regalos. Un año pedí un caballo de verdad, había ido a la feria de Moeche y allí lo vi un enorme caballo marrón con una mancha blanca en la frente, aquel año escribí una carta muy hermosa diciéndoles cuanto quería a mis padres y todo lo bueno y obediente que había sido que había hecho siempre mis tareas, pero nada, los Reyes Magos viven tan lejos que nada.
Pero un año por fin llegaron, me regalaron un hermoso Colt con dos o tres cintas de petardos, un sombrero de plástico, y una estrella de sheriff me lo pasé en grande jugamos todo el día a los indios y vaqueros creo que nunca se me borrará de la memoria ese hermoso día.
Tengo que reconocer que tuve una decepción muy grande cuando uno de mis amigos me dijo que los Reyes Magos no existían, no, no me dijo eso,
me dijo:
-Sabes que los Reyes Magos no existen.
- no, no lo sabía
-Los Reyes Magos son nuestros padres
Entonces si los Reyes Magos son los padres y yo soy un niñó tan bueno y obediente por que no me traen regalos, le pregunté a mi madre. Ella me respondió
-Porque hay que comprarlos, y no llega el dinero para todas las cosas que necesitamos.
Creo que fue una prueba de madurez, me topé con la cruda realidad
Pero yo como todavía sigo siendo un niño, no por edad sino por corazón , por mis sentimientos y por la esperanza que estos cuentos trasmiten. Sigo creyendo en los Reyes Magos de ahí que hoy les voy a escribir esta carta-
Queridos Reyes Magos:
Ha pasado mucho tiempo desde que os escribí por última vez, a lo mejor cincuenta años, os pido perdón por dejar de creer en vosotros, por pediros cosas que al final se convierten en trastos inutiles, cuando en realidad lo que debía haber pedido son valores, confianza, honradez, generosidad, voluntad y sobre todo esperanza, para toda la humanidad y que entre todos los millones y millones de personas que hay en el mundo todavía exista alguien que nos cuente una historia tan hermosa como la de los Reyes Magos.