viernes, 26 de junio de 2015

Juegos de la edad tardía

El año pasado tuve la oportunidad de leer mi primer libro de Luis Landero, que en ese momento era el último de él que se publicaba, "El balcón en invierno" que dejó en mi una grata huella.
Este año me prestaron "Juegos de la edad tardía" su primera novela, publicada en 1989, con la que estoy disfrutando como un enano, y os la recomiendo sino la leísteis ya.

Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948) se licenció en filología hispánica por la Universidad Complutense, ha enseñado literatura en la Escuela de Arte Dramático de Madrid y fue profesor invitado en la Universidad de Yale (Estados Unidos). Se dio a conocer conJuegos de la edad tardía en 1989(Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa 1990), novela a la que siguieron Caballeros de fortuna(1994), El mágico aprendiz (1998), El guitarrista(2002), Hoy, Júpiter (2007, XV Premio Arcebispo Juan de San Clemente) y Retrato de un hombre inmaduro (2010), todas ellas publicadas por Tusquets Editores. Traducido a varias lenguas, Landero es ya uno los nombres esenciales de la narrativa española. Ha escrito además el emotivo ensayo literario Entre líneas: el cuento o la vida (2000), y ha agrupado sus piezas cortas en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004).Absolución, su novela más trepidante, es una delicada historia de amor, una cuenta atrás que no da tregua, y un inspirado relato de aprendizaje y sabiduría a través de un elenco de personajes inolvidables.

Juegos de la edad tardía


Los anhelos de una vida amorosa e intelectual inquieta que Gregorio alimentó en su juventud se habían esfumado cuando, convertido ya en un oficinista gris, conoce un día por teléfono a Gil, hombre modesto, maduro también, quien, tras largos años de exilio, acabó idealizándolo todo en mitos anacrónicos. Gil necesita a toda costa a un héroe-artista al que adherirse y, lentamente, consigue resucitar en Gregorio sus sueños juveniles y el deseo de convertirse en esa figura simbólica. Y ha lugar la metamorfosis de Gregorio en Faroni, personaje que ninguno de los dos nunca logró ser -ingeniero y poeta, triunfador, culto, políglota, apuesto, audaz en el amor, «progre»-, pero patética caricatura del artista trasnochado. Cuando Gil va por fin a conocer a Gregorio, éste ya no puede volver atrás. Estos dos adolescentes otoñales han emprendido juegos demasiado peligrosos, y fortificando el uno por la fe redentora del otro, ya no pueden sino fundirse para siempre en Faroni.

viernes, 19 de junio de 2015

"Gran Cabaret" David Grossman

David Grossman nació en 1954 en Jerusalén. Empezó a trabajar en la radio israelí, pero desde 1988 se dedica exclusivamente a la escritura de novelas y ensayos, que compagina con la actividad de articulista para los periódicos más prestigiosos del mundo. Es autor de diversas obras de ficción para adultos, numerosas novelas para niños, y textos sobre temas políticos y medioambientales.
Hombre de gran talla intelectual y moral, y figura destacada en la lista de candidatos al Premio Nobel, Grossman forma parte de un comité que debate la posibilidad de entendimiento entre el pueblo israelí y el palestino, y ni siquiera la muerte de su hijo en combate le ha hecho desistir de su misión.

GRAN CABARET

Un cómico da comienzo a su show en una sala de fiestas, en Natanya, una ciudad a medio camino entre Tel Aviv y Haifa. Entre el público, un juez jubilado que ha recibido una invitación por parte del artista. Ambos se conocieron hace muchos  años, cuando eran adolescentes y compartían clases particulares de matemáticas.

¿Por qué ha querido Dovaleh que Avishai acuda a su espectáculo?. Le ha pedido solamente que escuche, que permanezca el tiempo que le venga en gana, y que luego le dé su opinión. Pero, ¿por qué esa opinión es tan importante?

Los chistes se suceden hasta que la propia historia del cómico hace aparición: una historia demasiado dura que va a dividir al público. Los que se queden sabrán por qué este hombre se ha casado varias veces, ha tenido un montón de hijos, y sin embargo está completamente solo.

viernes, 5 de junio de 2015

La felicidad y la ciencia ficción

"Trabajo para evitar un mundo sin educación" 
                             Ray Bradbury

Fahrenheit 451 la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos, cuya misión paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza....
La ciencia ficción nos muestra, no en un relato, sino en la mayoría por no decir en todos, que en el futuro, el control del pensamiento, el cretinismo y la estupidez , nos conducirán a un estado de sopor y comodidad existencial cuyo resultado sería la felicidad.
En "Un mundo feliz " de Aldous Huxley donde triunfan los dioses del consumo y la comodidad sus habitantes son procreados in vitro como en una cadena de montaje.
         Bien pensado, si analizamos un poco nuestra historia, podemos observar como al querer ejecutar alguna de esas utopías que nos lleven a la felicidad, se llega mucho antes a los horrores de la guerra y la destrucción por lo que cabe imaginar que el mundo no llegue a ese futuro feliz, por horroroso que sea, cualquiera de las dos situaciones. 
         Pero UN MUNDO FELIZ es un libro acerca del futuro, y, aparte sus cualidades artísticas o filosóficas, un libro sobre el futuro puede interesarnos solamente si sus profecías parecen destinadas, verosímilmente, a realizarse.
El tema de UN MUNDO FELIZ no es el progreso de la ciencia en cuanto afecta a los individuos humanos. Los logros de la física, la química y la mecánica se dan, tácitamente, por sobrentendidos. Los únicos progresos científicos que se describen específicamente son los que entrañan la aplicación a los seres humanos de los resultados de la futura investigación en biología, psicología y fisiología.
Esta revolución realmente revolucionaria deberá lograrse, no en el mundo externo, sino en las almas y en la carne de los seres humanos.
En el s. XVIII surgió en Europa un movimiento filosófico, literario y sobre todo científico que representó una importante modernización cultural y el intento de transformar las caducas estructuras del Antiguo Régimen, este movimiento fue la Ilustración, cuyas ideas esenciales fueron:
La Razón es el único medio para conseguir la verdad, junto con el progreso constituye el camino para alcanzar la felicidad. Sirve de guía frente a la superstición, el fanatismo religioso y la ignorancia.
El Progreso, al que ha de llegarse mediante la ciencia en combinación con la técnica, permite el avance de la humanidad de forma evolutiva e indefinida.
La Naturaleza es el origen de todo lo genuino, verdadero y autentico.
La Felicidad es el bien al que todo hombre tiene derecho y constituye un fin en si misma. La política es considerada como “el arte de hacer feliz a los pueblos”.
         Este pensamiento dio como fruto, desde la Revolución Francesa en 1789, las distintas guerras de independencia que surgieron en América y el resto del mundo, y también dos pensamientos o formas de hacer política diametralmente opuestos que fueron el Comunismo, y el Liberalismo.
         En el Comunismo, el factor importante sería el Estado, que lo controlaría todo, desde la educación, hasta  el pensamiento ,el ciudadano está al servicio del Estado,  el pensamiento homogéneo sería el origen de la estabilidad social.
         En el Liberalismo, todo lo contrario, el ciudadano es libre, y el Estado no influye para nada, ni en la educación, ni en ningún proceso comercial sólo estaría para la defensa y el orden, fruto de esta corriente de pensamiento surgieron la Carta Internacional de los Derechos Humanos.
En las novelas de Ciencia Ficción de principios del s. XX  como un Mundo Feliz de Aldous Huxley , o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, o el 1984 de George Orwell, se recrean sociedades desde el punto de vista totalitario del Comunismo que en la actualidad vemos tan trasnochado.
Después de los años de guerra fría y con la caída del Muro de Berlín, podemos observar con tranquilidad que esas profecías no se cumplieron y jamás se cumplirán.