Os preguntareis, ¿qué relación tiene este razonamiento, con
la Literatura?,
Yo comencé a leer cuando iba al Instituto Concepción
Arenal, cierto es que en aquella época, nuestra forma de diversión era la
lectura, empecé leyendo los libros que me dejaban, como por ejemplo, “Matar a
un ruiseñor” de Harper Lee, del que guardo un grato recuerdo. Cuando llegué a
la adolescencia, empecé a leer a H.P. Lovecraft. Ciencia Ficción, autores como
Isaac Asimov, Philip K Dick, Ray Bradbury, y otros muchos, en aquellos años,
también leía mucha poesía de autores gallegos y castellanos, Antonio Machado,
Béquer, Rosalía, Neruda, Nicolás Guillén y teatro, Roberto Vidal Bolaño,
Euloxio R. Ruibal.
Empecé a trabajar a los diecinueve años, y poco a poco fui
olvidándome de esa afición, aunque lo intentaba, pero cada día me era más y más
difícil, hasta que por último lo dejé.
Volví a retomarlo ya mayor, un día como otro cualquiera iba
paseando por la Plaza de Armas, y me acerqué a la Central Librera, me puse a
mirar el escaparate y allí estaba, una hermosa portada “La memoria de la piel”
David Grossman, para mí un total desconocido, lo compré y me lo puse a leer. En
ese libro vienen dos novelas de Grossman, “Delirio” y “La memoria de la piel”
lo cierto es que no me enteré de mucho, llevaba mucho tiempo sin leer y me
costó, no hace mucho volví a releer "Delirio" y fue más fácil. Yo por lo general
soy bastante lento en la lectura, alguna vez tengo que empezar una novela dos o
tres veces y volver para atrás, releer,
pero cuando comprendo el texto, me fundo con el libro y éste es para mí como un bálsamo, actúa como algo terapéutico, libros como Príncipes de Main Reyes de Nueva Inglaterra, “las normas de la casa de la sidra” de John Irving, Brooklyn Follies de Paul Auster, "Una Casa en Amargura" de Elisa Vázquez de Gey, Obras fabulosas que dejan un regusto inolvidable.
pero cuando comprendo el texto, me fundo con el libro y éste es para mí como un bálsamo, actúa como algo terapéutico, libros como Príncipes de Main Reyes de Nueva Inglaterra, “las normas de la casa de la sidra” de John Irving, Brooklyn Follies de Paul Auster, "Una Casa en Amargura" de Elisa Vázquez de Gey, Obras fabulosas que dejan un regusto inolvidable.
Bueno todo esto viene a que, yo no busco un libro
determinado, creo que son ellos los que se presentan a mí, ya sea a través del
Club de Lectura, ya sea por un amigo o por pura casualidad, y para todo ello
fue necesario que hubiera ese inicio, ese estallido, ese Big Bang que por puro
azar nos unió en ese destino-
