domingo, 23 de abril de 2017

Lectores activos escritores pasivos

Somos consecuencia del Big Bang, nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras esperanzas, son fruto de ese estallido, el tiempo en nuestras vidas ese breve espacio que ocupa desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte forma parte de ese orden universal.
Os preguntareis, ¿qué relación tiene este razonamiento, con la Literatura?,
Yo comencé a leer cuando iba al Instituto Concepción Arenal, cierto es que en aquella época, nuestra forma de diversión era la lectura, empecé leyendo los libros que me dejaban, como por ejemplo, “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee, del que guardo un grato recuerdo. Cuando llegué a la adolescencia, empecé a leer a H.P. Lovecraft. Ciencia Ficción, autores como Isaac Asimov, Philip K Dick, Ray Bradbury, y otros muchos, en aquellos años, también leía mucha poesía de autores gallegos y castellanos, Antonio Machado, Béquer, Rosalía, Neruda, Nicolás Guillén y teatro, Roberto Vidal Bolaño, Euloxio R. Ruibal.
Empecé a trabajar a los diecinueve años, y poco a poco fui olvidándome de esa afición, aunque lo intentaba, pero cada día me era más y más difícil, hasta que por último lo dejé.
Volví a retomarlo ya mayor, un día como otro cualquiera iba paseando por la Plaza de Armas, y me acerqué a la Central Librera, me puse a mirar el escaparate y allí estaba, una hermosa portada “La memoria de la piel” David Grossman, para mí un total desconocido, lo compré y me lo puse a leer. En ese libro vienen dos novelas de Grossman, “Delirio” y “La memoria de la piel” lo cierto es que no me enteré de mucho, llevaba mucho tiempo sin leer y me costó, no hace mucho volví a releer "Delirio" y fue más fácil. Yo por lo general soy bastante lento en la lectura, alguna vez tengo que empezar una novela dos o tres veces y volver para atrás, releer,
 pero cuando comprendo el texto, me fundo con el libro y éste es para mí como un bálsamo, actúa como algo terapéutico, libros como Príncipes de Main Reyes de Nueva Inglaterra, “las normas de la casa de la sidra” de John Irving, Brooklyn Follies de Paul Auster, "Una Casa en Amargura" de Elisa Vázquez de Gey, Obras fabulosas que dejan un regusto inolvidable.

Bueno todo esto viene a que, yo no busco un libro determinado, creo que son ellos los que se presentan a mí, ya sea a través del Club de Lectura, ya sea por un amigo o por pura casualidad, y para todo ello fue necesario que hubiera ese inicio, ese estallido, ese Big Bang que por puro azar nos unió en ese destino-