“Su sastre le dijo un día que la vida no era como uno de
esos aparatos en los que bastaba con pulsar un botón para rebobinar hasta el
fragmento elegido, que no se podía volver atrás. Aparentemente, el señor
Zanetti se equivocaba. Alguien, en algún lugar, debía de haber pulsado un
extraño botón, pues la vida de Andrew Stilman acababa de rebobinarse hasta
sesenta y dos días atrás.”
Realmente disfruté con esta novela, en un principio pensé
que sería la clásica novela, en la que el personaje principal, Andrew, metió la
pata al sentirse fatalmente atraído por una persona que acababa de conocer, y
que por un “flechazo” se veía obligado a romper su matrimonio, pero a medida
que avanzaba la novela, me parecía más y más interesante.
Lo cierto es que nunca me acostumbraré a lo cruel que puede
ser el hombre, en aras a defender la patria, o los valores y la moral, tanto
sean de izquierdas como de derechas, o simplemente ambición del que puede
hacerlo, ni que decir tiene, que todo lo referente al tráfico de menores en
China, o en Argentina, o en España, me parece algo terrible, y por supuesto un
daño innecesario, o el querer por la fuerza imponer unas ideas, no es que me lo
parezca, es una barbaridad,
Todo esto lo contempla esta magnífica narración, que no
suena a sermón, sino que de forma objetiva nos muestra algo que pasó, y sigue
sucediendo en algunos países.
En esta obra se cruza lo novelesco, con una realidad
pasada, lo policiaco, y lo puramente romántico, con lo que puede sentirse como
un amor real.
Está novela de Mark Levy me gustó, y creo que lo más
importante es que se la recomendaría a un amigo.
