En mi infancia, o mejor. Cuando era pequeño, no existía Santa Claus, nosotros los peques recibíamos los regalos de S.M. Los Reyes Magos.
Para ello debíamos escribir una carta donde poníamos primero, lo bien que nos habíamos portado ese año, lo buenos y obedientes que habíamos sido por lo tanto merecedores de esa enorme lista de regalos que en aquel entonces solían ser pistolas de petardos, sombreros de cow-boy, balones, mecanos, excalestric, cinexin. etc. etc.
Por desgracia nunca llegaba nada, y mi madre me decia que como iban tan cargados no les daba tiempo a llegar a todos los sitios, por lo que, a los que viviamos lejos nunca nos llegaban los regalos. Un año pedí un caballo de verdad, había ido a la feria de Moeche y allí lo vi un enorme caballo marrón con una mancha blanca en la frente, aquel año escribí una carta muy hermosa diciéndoles cuanto quería a mis padres y todo lo bueno y obediente que había sido que había hecho siempre mis tareas, pero nada, los Reyes Magos viven tan lejos que nada.
Pero un año por fin llegaron, me regalaron un hermoso Colt con dos o tres cintas de petardos, un sombrero de plástico, y una estrella de sheriff me lo pasé en grande jugamos todo el día a los indios y vaqueros creo que nunca se me borrará de la memoria ese hermoso día.
Tengo que reconocer que tuve una decepción muy grande cuando uno de mis amigos me dijo que los Reyes Magos no existían, no, no me dijo eso,
me dijo:
-Sabes que los Reyes Magos no existen.
- no, no lo sabía
-Los Reyes Magos son nuestros padres
Entonces si los Reyes Magos son los padres y yo soy un niñó tan bueno y obediente por que no me traen regalos, le pregunté a mi madre. Ella me respondió
-Porque hay que comprarlos, y no llega el dinero para todas las cosas que necesitamos.
Creo que fue una prueba de madurez, me topé con la cruda realidad
Pero yo como todavía sigo siendo un niño, no por edad sino por corazón , por mis sentimientos y por la esperanza que estos cuentos trasmiten. Sigo creyendo en los Reyes Magos de ahí que hoy les voy a escribir esta carta-
Queridos Reyes Magos:
Ha pasado mucho tiempo desde que os escribí por última vez, a lo mejor cincuenta años, os pido perdón por dejar de creer en vosotros, por pediros cosas que al final se convierten en trastos inutiles, cuando en realidad lo que debía haber pedido son valores, confianza, honradez, generosidad, voluntad y sobre todo esperanza, para toda la humanidad y que entre todos los millones y millones de personas que hay en el mundo todavía exista alguien que nos cuente una historia tan hermosa como la de los Reyes Magos.

1 comentario:
La verdad es que yo escribí pocas cartas a los Reyes Magos. Nunca me traían lo que les pedía. Yo quería pistolas y ellos emperrados en traerme juegos de peluquería o de enfermera. Decidí que me trajesen lo que les diese la gana, que era lo que hacían siempre. Otro año tuvieron la ocurrencia de dejarme una máquina de coser. Verde marujita, para más inri
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