jueves, 17 de diciembre de 2015

UN CUADERNO



A lo largo de nuestras vidas vamos encontrando personas y objetos que nos van señalando el camino de alguna manera, dentro de las personas, suelen ser nuestros padres , amigos, familiares, maestros etc, y dentro de los objetos pueden ser libros, discos, catálogos de Ikea, y en mi caso cuadernos.
Desde muy niño me gustaron los cuadernos, de pequeño me gustaban los de tapa dura y con las hojas rayadas, no cuadriculadas, en cuanto fui creciendo los sustituí por los folios en blanco que generalmente doblaba por la mitad para que parecieran hojas de libreta.
Al dejar de estudiar a los 19 años, fui dejando de lado los cuadernos pero me siguieron gustando las agendas  y los calendarios como el Zaragozano.
Pero todo eso cambió cuando en 2009-10 hice un viaje a Vitoria, al festival de Jazz. Alli en el tiempo libre, que era mucho, me dedique a visitar museos, La Catedral de Santa Maria ( en la que se basó Ken Follet para su novela “Los Pilares de la Tierra”) pero tengo un recuerdo especialmente grato, de  mi visita al Art-ium, que desde aquí  recomiendo a todo viajero que visite esa ciudad.
El Artium es el centro-museo vasco de arte contemporáneo,  que se encuentra en el centro de Vitoria junto a la ciudad medieval, pues como os iba contando, un día  me acerqué para visitarlo, había que pagar entrada pero no era una cantidad fija sino un donativo  pagué y me dieron un cuaderno y un lápiz, que todavía conservo,  en la portada tenía un dibujo de Alfredo Fermín Cemillan que se titulaba “Dibujo que quiere curiosear tu cuaderno”  lo que más me gustó fue la leyenda que tenía escrita en euskera , en  castellano, y en inglés.
En castellano ponía:
“Este cuaderno de notas tiene como misión preservar en la memoria de lo que vas a ver y oír, de lo que vas a sentir y pensar, de lo que vas aprender y descubrir…..En definitiva, la memoria de lo que vas experimentar hoy en el centro-museo.
Para ello contamos con la complicidad de ocho artistas, que mes a mes darán personalidad a este cuaderno, por lo que les estamos agradecidos.”
Os podrá parecer una tontería, pero a mi esas palabras eran como si las escribieran pensando en mí, se diría que ese museo  no solo estaba lleno de cosas, sino que esas cosas sentían y tenían vida, y tú tendrías que acordarte de esa experiencia.
Fue muy grato para mi visitar ese museo , al año siguiente volví a Vitoria y por supuesto al Artium,  este año mi donativo fue mayor, y salí con la convicción de que tenía que hacer unos cuadernos parecidos para los peregrinos que iban a Compostela, para que hicieran un alto en el camino y reflexionaran sobre lo que estaban haciendo y no se tomaran “el camino” como una experiencia de dureza y dolor, sino como algo que los iba a cambiar para siempre y en donde ellos se iban a encontrar consigo mismo,  que fuera sobre todo una experiencia enriquecedora y llena de buenos recuerdos, así  fue como nació el “Caderno de peregrinos”.
Con la ayuda de un montón de amigos, fuimos diseñando lo que se convirtió en una realidad, desde aquí debo agradecer la colaboración de Cris, Vero, Carlos García, Yanira, Joss y Helena la profesora de inglés que me ayudó a ponerlo en inglés, y en gallego.
Otro de los cuadernos que también me llegó al corazón, fue el que me dio el Club de lectura del IES FERNADO ESQUIO.
Yo pasé a formar parte de ese club de lectura no por casualidad, sino buscando un club. Quería conocer gente que tuviera interés por la literatura, no porque fueran grandes intelectuales sino por ganas de conocer y aprender, y en el IES FERNANDO ESQUIO  me dieron la oportunidad  de lo cual les estaré eternamente agradecido.
Y por último este cuaderno que nos regalaron en el Club de la biblioteca de Neda, que también me hace ilusión, aunque este no tenga leyenda.
Todos los trabajos deben realizarse con amor, pero los relacionados con la cultura, maestros, instructores bibliotecarios gente de la cultura, exigen una mayor dedicación y cariño, ya no sólo a lo que haces, sino hacia la gente que va dirigida su trabajo, el dar un cuaderno y poner una dedicatoria, una palabra amable hace que ese regalo tome vida, como el Artium y ya no sea un mero objeto bonito sino un amigo, un amigo que te recordará cosas amables, y será una amistad verdadera y duradera.

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