sábado, 26 de noviembre de 2016

HABITACIONES CERRADAS





Hoy 24 de noviembre, acabé la lectura de “Habitaciones Cerradas”, ahora estoy en un pequeño periodo de reflexión, donde echo mano de mis recuerdos más cercanos para que esta lectura me sirva como aprendizaje, y para mejorarme a mí mismo.
Llegando este último sábado por la mañana a la estación de autobuses de Lugo eran alrededor de las diez, me dirigí a la taquilla, que estaba cerrada,  para preguntar a qué hora salía el autobús para Ferrol, me dijeron que a la una, en la zona de información de la estación, disponía de cerca de tres horas para desperdiciar por Lugo-
Me fui a dar un paseo por el centro de Lugo, y recalé en una Plaza enorme que ya conocía del día anterior, pues allí estaba el Circulo, donde había asistido a un concierto. Encontré una cafetería muy acogedora y silenciosa, con paredes de color claro y con citas en latín, temperatura de lo más agradable, el único pero que le pondría es que no estaba muy bien iluminada, me coloqué debajo de una lámpara y acompañado de un excelente café solo un agua y un pequeño bocadillo, me dispuse a pasar esas tres horas, por supuesto prestando atención al libro que traía en la bolsa que no era otro que el de Care Santos “Habitaciones Cerradas”.
Creo que fue ahí, donde empezó a tener sentido la historia, donde me di cuenta que esta historia era el retrato psicológico de Amadeo Lax, el centro de atención de su familia y de todo el relato, y la construcción de esa personalidad, desde su más tierna infancia hasta su muerte. Una personalidad creada por su madre nutritiva, Conchita, su madre biológica María del Roser y su padre distante Rodolfo.
Construyeron entre todos. la personalidad de un chantajista emocional, un niño rico, que además de fortuna tenía el talento de pintar bien.
Todos los personajes del libro están a su servicio. Amadeo Lax tiene una personalidad tóxica, lleno de resentimiento hacia su hermano, por ser mejor que él, y emocionalmente inestable.
Ya en la estación de autobuses, me metí en la cafetería, porque el día estaba muy desapacible, y me tomé otro café, entonces me fije en una madre con su hijo, que jugaban con unos cromos de futbol, en la mesa de enfrente, y me pregunté qué señales se deberían de tener en cuenta para que lo que hoy es un niño mimado, mañana sea un hombre capaz de amar a su esposa y a sus hijos y sobre todo sea capaz de ser feliz.
Algo realmente difícil
Ayer, estando en el dentista, eché mano del suplemento dominical, y me llamó la atención esta noticia.
SUE KLEBOLD
“MI HIJO, ESE MONSTRUO…..”
Ocurrió hace 17 años en Columbia (Colorado), Armados hasta los dientes, dos adolescentes entraron en un instituto y asesinaron a 13 personas, los chicos se suicidaron, pero sus padres han vivido marcados por aquel horror.
Sue Klebold, la madre de Dylan ha decidido hablar de todo ello en un libro,
Dylan estoy seguro que fue un niño amado por sus padres, no le falto de nada en cambio dice su madre que mató a sus compañeros porque quería morir.

Relatos como el de Care Santos, o historias reales que suceden todos los días a nuestro alrededor,  nos debería hacer reflexionar sobre lo que no hacemos bien, e intentar mejorar nosotros y los que nos rodean, en realidad no sé muy bien cómo, a lo mejor siendo más valientes, y sobre todo haciendo a nuestra sociedad más responsable. 

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